CUANTO HAY QUE ESPERAR: APRENDE A CONTROLAR EL TIEMPO
Estoy
segura que, en el proceso de llevar una vida saludable, en algún momento te
gano la ansiedad por ver cuando los resultados de los hábitos que estas
tomando, mostraban sus frutos. Y déjame decirte, que el “CUANDO” no se sabe a
ciencia cierta…….
Te cuento
algo: Hace unos días noté que Male (mi hija) estaba ansiosa. La notaba exaltada
porque quería que llegara el fin de semana para divertirse con los eventos
venideros. Primero me enojé conmigo misma por no encontrar la forma de
transmitirle calma… si yo misma soy una twister “multitaskin” como hacer para
transmitirle serenidad.; pero justamente en esa manía de no poder quedarme
mirando el techo un segundo, encontré la virtud para darle una posible solución
a que sus horas se hicieran eternas.
Le dije que
no podíamos apurar las horas, que el tiempo era de esas cosas que debíamos
aceptar, que sencillamente suceden, como la lluvia: cuando llueve, llueve,
aunque nuestra cabeza deseara que no.
Pero
podemos estar bajo techo mientras llueve, o podemos mojarnos. También podemos
sentarnos a que las horas sean eternas, o hacer que para nuestra mente, el
tiempo pase más rápido, ocupándonos de hacer cosas que nos gusten y distraigan.
Aprender a disfrutar los procesos implica que encuentres las técnicas que realmente encajen en tu manera de vivir, en tu cuerpo, en tu mente si se quiere.
Dejame hablarte de mi relación con el kALE..... la
realidad es que aunque el Kale sea un super alimento que esté de moda, a mi me
cae al estómago cuan canto rodado, y existen muchos otros alimentos por los que
puedo optar, para cubrir todas las propiedades de esta plantita en el cuerpo
humano. ¿Por qué entonces, condenarme a comer Kale? ¿Por qué a la instagramer
del momento le funciona? Solo va a provocar que cada vez que tenga que
prepararlo me ponga verde, me frustre pensando por que no puedo comer otra cosa,
y termine por dejar de comer Kale y cualquier otra cosa similar, solo por
haberme desganado.
Con los
resultados corporales, el tiempo suele ser el Guasón de Ciudad Gótica,
pareciera que por mucho que hagamos, en algún momento va a aparecer para
sacarnos de nuestra calma.
¿Qué hacer
entonces para no estar pendiente de "cuánto falta para tal cosa”?
Y acá
aplica el mismo concejo que le dí a Male: sencillamente disfrutar, sin pensar
en el tiempo.
Disfrutar del proceso de trabajo hasta llegar a una meta, disfrutar un rato todos los días más allá de las obligaciones, disfrutar un plato de comida, disfrutar de una sesión de entrenamiento, disfrutar de soltar los celulares un rato (ya veremos en otro artículo lo necesario de esto último para lograr todos nuestros proyectos), disfrutar de organizar el día, encontrar 10 minutos cada hora y media del día, para hacer algo que tengamos ganas de hacer, y después retomar a las actividades. Esto, va a hacer que las horas tengan un componente de diversión, o de placer que distienda nuestra mente y que nos hagan pasar el tiempo sin estar pendientes de cuanto falta para alcanzar lo que busco.
Es necesario que le brindes a tu mente placer, y dediques realmente el mismo esmero en organizar tu trabajo, como en organizar tu tiempo de ocio; que encuentres a lo largo de tu día, aquello que te reconforta en cada área: qué es lo que más te gusta del ejercicio, qué es lo que te gusta de la alimentación (¡vamos, vamos! estoy segura de que encontrás alimentos saludables que son placenteros!), qué actividad disfrutás realamente con cada persona que te rodea, que te hace bien, como te dije, cada hora, hora y media de tu vida.
Encontrar en tu cabecita estos placeres, te van a desenfocar de estar pendiente de las agujas a cada segundo, y ver como tus objetivos son alcanzados, prácticamente, en un abrir y cerrar de ojos (¿cuánto dura abrir y cerrar los ojos?...Nah! Chiste)
DI-VER-TI-TE, que es vital, para estar donde quieras estar.